ACADEMICUS
UN PUENTE ENTRE EL MUNDO ACADÉMICO Y UNIVERSITARIO Y LA SOCIEDAD.
martes, 22 de mayo de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
EL FÉNOMENO LANG LANG LLEGA AL ESCENARIO DEL TEATRO COLÓN DE BUENOS AIRES Sábado 26 de mayo, 20:30
horas.
El fenómeno Lang Lang llega al escenario del Teatro Colón
Considerado como “el artista de música clásica más popular del planeta” por el New York Times, el pianista chino nacido hace 29 años desplegará su talento en la tercera función del año del Abono Bicentenario con un programa que incluirá la Partita No.1 in Si bemol Mayor de Bach, la Sonata in Si bemol Mayor, D. 960 de Schubert y 12 estudios Op. 25 de Chopin.
Localidades desde $43.
~
Las localidades se pueden adquirir en la boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171 (4378-7109), de lunes a sábado, de 10:00 a 20:00 horas y domingo de 10:00 a 17:00 horas. O por internet ingresando a: www.teatrocolon.org.ar
sábado, 19 de mayo de 2012
FREDERICA VON STADE: EL TEATRO COLÒN RECOBRA SU PRESTIGIO DE SIEMPRE por Alejandro A. Domínguez Benavides
“Pensé que no volvería a cantar nunca más en el Teatro Colón” con estas palabras el jueves último en el 5 concierto del Abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires transmitidas al público por su director Enrique Diemecke se despidió Federica von Stade de su público. El Gran Teatro Colón vivió una de sus noches inolvidables. Von Strade una de las mezzosopranos más importantes del mundo volvió con la frescura y la belleza de siempre venciendo al pesimismo que también me embargó en algún momento, más madura pero cuidada tan cuidada como su voz. Para esta ocasión eligió algunas canciones de “Lieder eines fahrenden Gesellen” y “Des Knaben Wunderhorn” de Gustav Mahler (1860-1911); y una deliciosa selección de “Chants d’ Auvergne” de Joseph Canteloube (1879-1957). El hilo conductor del repertorio elegido fue la melancolía la pérdida del amor como en el caso de las canciones de Mahler escritas después de su ruptura amorosa con la cantante Johanna Richter a quien dirigió en la Opera de Kasel. Las cuatro canciones tienen matices diferentes juegan entre la ironía mordaz y autodestructiva con el panteísmo del artista y el profundo dramatismo de la tercera canción o el patetismo de la cuarta. Von Strade supo sortear estas dificultades con profesionalismo y sensibilidad artística cautivando como una hechicera a un público que milagrosamente la escuchó en silencio. Para lograr este prodigio la cantante norteamericana recurriò con maestrìa a las imágenes poéticas traslandándose a un mundo donde conviven Eros y Tanatos y supo transmitir ese lirismo acompañado de una voz clara, utilizando los agudos oportunamente en alguna de ellas dando un golpe cortante filoso como “el cuchillo brillante … que tiene clavado en el pecho” el poeta de una de las canciones de Mahler. Con las obras de Canteloube utilizò el mismo criterio infalible. Las canciones pastoriles, folklóricas cantadas con picardìa algunas, con ingenuidad otras, pero no perdiendo la esencia poética. Von Stade canto poesía puso al servicio de la belleza poética la belleza de su voz donde convive un mundo de matices y de colores capaces de reinventarlo .
En cuanto a la Orquesta Filarmònica de Buenos Aires en la primera parte del concierto interpretò la Obertura de la Hèbridas de Fèlix Mendelssohn Bartoldy. Un muy buen comienzo, fuerte, majestuoso. El director Arturo Diemecke pone su impronta : alegría, dinamismo y expresión que es captada por los maestros de la Orquesta. Insisto comenzar con una obra de gran vivacidad donde los instrumentos de viento tienen al comienzo una destacada importancia que luego se traslada a los violines era imprescindible para luego adentrarse a ese universo melancólico de Mahler. En la segunda parte con la misma precisión Diemecke dirigió Bacanal del acto tercero de Camille Saint Saint Saens, con ritmo y colorido destacó hasta el histrionismo los “aires de música del Oriente” que marca la partitura y por último Escalas… de Jacques Ibert un mosaico impresionista que el autor logro trasladar al pentagrama donde rescata las caràcterìstica de las ciudades de Roma, Palermo, Tunez, Nefta , Valencia. En esta última Diemecke marcò acertadamente los ritmos españoles. En esta obra logro un destacado lugar el fagot.
Sin lugar a dudas una noche esplendorosa que concluyò con dos bises de von Stade: Vidalita de Alberto Willians cantada con un sentimiento que toco las fibras de la emoción y “Ah quel diner” de La Pericholl de Jacques Offenbach donde la gran mezzosoprano puso la gracia e histrionismo que viene desplegando por los escenarios de los grandes teatros del mundo. Una noche inolvidable donde las luces del teatro brillaron màs que nunca.
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CRITICA MUSICAL
SALLINGER de Bernard-Marie Koltes Entre el caos y el aburrimiento. Por Alejandro A. Domìnguez Benavides
Duración: 120 minutos
Ficha técnico artística
Autoría: Bernard-Marie Koltés
Traducción: Violeta Weinschelbaum
Actúan: Céline Bodis, Lucrecia Capello, Roberto Castro, Amaya Lainez Le Déan, Luciana Lifschitz, Javier Lorenzo, Francisco Lumerman, Ana Pauls, Martín Slipak, Diego Starosta
Vestuario: Julio Suárez
Escenografía: Paul Desveaux
Iluminación: Gonzalo Córdova
Música: Vincent Artaud
Casting: María Laura Berch
Asistencia artística: Mariana Cecchini, Amaya Lainez Le Déan
Producción ejecutiva: Céline Bodis
Dirección: Paul Desveaux
El estreno de “Sallinger” del escritor francés Bernard-Marie Koltès (1948-1989), en la sala Casacuberta del Teatro San Martín nos plantea algunos interrogantes: ¿qué sentido tiene exhumar un texto dramático que cuenta con treinta y cinco años? ¿ qué nos quiere decir a los argentinos de 2012? ¿A quién va dirigida?
No me ocuparía de esta puesta si la hubiese producido una cooperativa de actores o la billetera de un poderoso empresario de la calle Corrientes. Allá ellos con sus éxitos y fracasos. Me preocupa que la producción de este espectáculo de dudosa calidad este a cargo del Complejo Teatral de Buenos Aires y Compañía Teatral l´éliotrope, vale decir, que los contribuyentes lo hayan sufragado en alguna proporción.
En cuanto a la primera pregunta el director Paul Desveaux, que ya dirigió en nuestra ciudad a Mirta Busnelli, Javier Lorenzo y Celine Bodis, en Hasta que la muerte nos separe, de Rèmi De Vos, en 2010, leemos en el programa de mano: “Buenos Aires es sin duda el mejor lugar para volver a atravesar la obra de Koltès. No sólo porque los actores argentinos conocen poco sus textos y por lo tanto tenemos la ventaja de trabajar en territorio virgen, sino también porque ellos tienen una energía, una precisión, una locura particular en el cuerpo, que corresponde con los sentimientos trágicos que atraviesan la obra”.
Los motivos que da el director no me convencen. Koltès no es un autor ignorado en nuestro campo teatral, algunas de sus obras se han estrenado con éxito bajo la dirección de Alcón, Fanego y Hacker en nuestra ciudad y si se suma su difusión en las escuelas de teatro el efecto es multiplicador. En cuanto a las virtudes que resalta de nuestros actores son aplicables para interpretar a otros autores dramáticos. Koltès es un autor interesante pero tampoco exageremos…
La puesta de Desveaux es exageradamente realista. Retrata el mundo norteamericano- con los ojos críticos de un francés- Esteorotipada e insípida. La historia comienza con el ingreso, por una de las entradas de la sala, de un ataúd llevado por un pequeño grupo. Las luces todavía encendidas el público todavía está acomodándose el cortejo avanza. En el escenario dos mujeres aguardan.
A partir de ese momento el espectador intentará develar el misterio de una historia sencilla pero complejizada hasta el caos. El enterrado es el Colo un ex combatiente de la Guerra de Corea que se suicidó en Nueva York. Carola su mujer no participa de las exequias prefiere quedarse en el cementerio hasta poder enfrentarse con la familia del difunto. A partir de un breve diálogo con su amiga June donde ataca a los intelectuales que adoptan posturas para sentirse diferente al resto de la humanidad. El parlamento es irónico y cínico nos anima que el texto espectacular puede ser prometedor. La esperanza dura una escasa media hora y las expectativas se desvanecen. Durante la hora y media subsiguiente se sucederán los monólogos largos, tediosos, caóticos de sus hermanos Ana, Leslie de “Ma” y “Pa”, cada uno aporta la visión que tenìan de El Colo, el sueño americano, la guerra, el abuso de poder todo enmarcado en un sinsentido prefabricado .
La traducción de Violeta Weinschelbaum no es acertada utilizó un vocabulario porteño vulgar de clase media baja plagado de palabrotas exageradas y redundantes que producen hartazgo.
La escenografía y la música son por lo menos coherentes con el realismo exacerbado del texto espectacular: dos enormes bloques de metal se convertirán en uno en el interior de una casa, un living con algunos muebles el otro en una bóveda donde dejarán el féretro. Además de viejo automóvil que conduce un amigo de Leslie desilucionado con el mundo norteamericano que no se privará de “deleitarnos” con un discurso crítico. Otro monólogo más. En cuanto a la dirección de actores Desveaux no aportò nada novedoso. La aparición de “El Colo” para dialogar con su hermano Leslie es un recurso poco original sobre todo el final cuando con una tabla de surf lo incita a que para que se enrole en el ejército se calce el uniforme y parta a defender en una nueva guerra a los Estados Unidos como Pa y como él .
Los actores hicieron lo que pudieron o lo que Desveux quiso que hicieran. En síntesis la puesta pone de relieve que la incomunicación de la familia conduce al suicidio de la sociedad. Un nuevo canto de sirena de la decadencia del Imperio Americano. Es sabido que Kòltes, si bien admiraba al escritor Salinger con una “l” no intentó en su texto dramático hacer un homenaje lo cierto es que Desveaux ni siquiera logró transmitir el clima que el escritor norteamericano imprimió en su obra al contrario problematizó de tal manera el texto espectacular que no vale la pena que el espectador pierda cruelmente dos horas de su vida.
sábado, 21 de abril de 2012
FRESHWATER, única pieza teatral de Virginia Woolf : en El Tinglado Teatro Domingos a las 21.
La única pieza teatral de Virginia Woolf en su primera versión mundial en español
Traducción, adaptación y dirección de María Emilia Franchignoni
Funciones: Domingos 21 hs. en El Tinglado Teatro
Una comedia absurda y disparatada, en Freshwater el tiempo parece no transcurrir. Entre fotografías, poesía y pintura, los Cameron y sus amistades siguen su excéntrico curso diario hasta que irrumpe un acontecimiento inesperado: el amor - ¡y los ataúdes que por fin han llegado! -.
Los domingos a las 21 hs. se presenta “Freshwater” en El Tinglado Teatro, única pieza teatral de Virginia Woolf. Una comedia delirante centrada en la vida de la famosa retratista y pionera de la fotografía Julia Margaret Cameron. Traducida, adaptada y dirigida por María Emilia Franchignoni, esta versión es la única puesta mundial de la obra en idioma español.
Funciones: domingos de marzo y abril, 21 hs. en El Tinglado Teatro, Mario Bravo 948. Entradas: $ 50. Reservas e informes: 4863-1188 www.teatroeltinglado.com.ar
Freshwater fue un área célebre en la época Victoriana. Albergaba las residencias del poeta Alfred Lord Tennyson y de Julia Margaret Cameron, tía de Virginia Woolf, pionera de la fotografía moderna, que atraía – ¡o, más bien, atrapaba! - a miembros de la alta sociedad inglesa para que posen en sus retratos. La obra rescata con humor, siguiendo la tradición inglesa del “nonsense”, las excentricidades de estos artistas, acentuando lo absurdo de las situaciones.
Adelantada a su tiempo, la obra propone ciertos recursos teatrales característicos de dramaturgias posteriores, convirtiéndola en una precursora del teatro del absurdo.
Siguiendo el espíritu de Virginia Woolf, que experimentó con nuevas formas de expresión propias de las mujeres, Maria Emilia Franchignoni reunió para esta puesta a un equipo creativo femenino: Leandra Rodríguez en el diseño de iluminación, Sofia Di Nunzio en diseño de vestuario, Julieta Ascar como escenógrafa y Alejandra Flores en la dirección de actores junto a ella.
“¡¡¡Freshwater refresca!!! Nos refresca del sopooorrr cotidiano a todos los que la hacemos. Creo. Volamos a lo extraordinario. Nos estrellamos y volvemos a caer en este mundo aburrido. Creo. A veces pienso que soy como Ellen Terry y que me aburre el mundo…¿Será eso ser artista? Pero vuelvo porque a veces el arte es muy aburrido también. Creo. ¿Habrá que ensayar otras maneras de estar? ¿Otras formas de hacer arte? ¡Sí! Más divertidas, más risueñas, más disparatadas. Hasta que nos vuelvan a aburrir. Quizás el destino absurdo del artista sea afirmar ‘ yo soy lo que soy’, creo." María Emilia Franchignoni
Elenco: Marcela Bea, Darío Bonheur, Manuela Fernandez Vivian, Marcelo Gamarra, Victoria Páez, Bernardo Sciarretta y Félix Tornquist
Autor: Virginia Woolf
Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio
Asistente de vestuario: Emilia Tambutti
Diseño de iluminación: Leandra Rodríguez
Asistente de iluminación: Jessica Montes de Oca
Escenografía: Julieta Ascar
Asesoramiento Escenotécnico: Mariela Solari
Asistente de escenografía: Lucrecia Marchese
Diseño de sonido: Robertino Franchignoni
Diseño gráfico: Bruno Raffaelli
Fotografía: Pilar Benitez Vibart y Luciana Damiao
Producción General: Ma. Emilia Franchignoni
Producción ejecutiva y comercial: Mariel Benaros
Prensa: Débora Lachter
Asistentes de producción: Dara Parpagnoli, Marisol Delgado
Dramaturgismo y Puesta en escena: Ma. Emilia Franchignoni
Dirección de Actores: Alejandra Flores y Ma. Emilia Franchignoni
Asistente de dirección: Ma. Florencia Colace
Dirección General: Ma. Emilia Franchignoni
Duración: 50 minutos.
Esta puesta de Freshwater se presentó en un breve ciclo de 8 funciones en Ciudad Cultural Konex en septiembre de 2010, lo que representó el estreno mundial de la obra en idioma español.
ANTECEDENTES
Escrita por primera vez en 1925 y reanudada en 1938, Freshwater se representó en el cumpleaños de la sobrina de Virginia Woolf, Angelica Bell, como divertimento para una de las veladas teatrales que entretenían al grupo de Bloomsbury.
Al haber sido escrita con fines domésticos, Virginia Woolf se negó a aceptar cualquier oferta de publicación o representación teatral de la obra. Por ello, Freshwater no fue editada hasta que falleció su esposo Leonard Woolf, lo que explica, también, las escasas puestas en escena que se han realizado. El estreno de la obra fuera de Inglaterra tuvo lugar en el Centro Georges Pompidou en París en 1982, del que participó Eugene Ionesco como actor.
En febrero de 2009, fue presentada profesionalmente por primera vez por la compañía neoyorquina dirigida por Anne Bogart, SITI Company, en el Women’s Project de esa ciudad. La obra tuvo su estreno mundial en español en Buenos Aires, Argentina, en el año 2010.
El atractivo de esta pieza no sólo se debe a que constituye la única incursión en la dramaturgia por parte de Woolf sino, además, a su curiosa vinculación con la sociabilidad intelectual de diversas generaciones y al anticipo de recursos dramáticos que marcarán el desarrollo del teatro del siglo veinte. La obra puede ser considerada como un antecedente del teatro del absurdo. De allí su relevancia histórica.
VIRGINIA WOOLF
Virginia Woolf (1882-1941) es considerada una de las autoras más trascendentes del siglo veinte. Escritora de novelas y gran ensayista inglesa, sus libros son traducidos a todos los idiomas, y es considerada una figura de culto, no sólo por su talento artístico, sino por los datos que han trascendido de su biografía. Entre sus novelas se destacan “La Sra. Dalloway”, “El Faro”, “Orlando” y “Las Olas”, entre sus ensayos sobresale “Un Cuarto Propio”, clásico de la literatura feminista. Murió el 28 de marzo de 1941, ahogándose en el río Ouse cerca de su casa, en Sussex.
En el transcurso del siglo veinte, su obra y vida han sido difundidas de forma tal que hoy es reconocida como un ícono por mujeres, artistas e intelectuales de todo el mundo. Así, diferentes proyectos han sido inspirados en su vida y en sus novelas, entre los que se destacan: el largometraje “Las Horas”, dirigido por Stephen Daldry y protagonizado por Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore; la exitosa obra de Broadway “Vita y Virginia” de Eileen Atkin, la versión fílmica de “Orlando” dirigida por Sally Potter y, también, cabe destacar, la famosa pieza teatral y luego, largometraje que lleva su nombre “¿Quién le teme a Virginia Woolf” del americano Edward Albee, protagonizado por Elizabeth Taylor y Richard Burton. Sus obras fueron best-sellers, al igual que la biografía póstuma escrita por su sobrino Quentin Bell. Curiosamente, las postales con su rostro son las más vendidas en el National Portrait Gallery de Londres.
MARÍA EMILIA FRANCHIGNONI
Actriz, performer, dramaturgista y cantante especializada en Performance de la New York University, Tisch School of the Arts (Nueva York), dónde fue becada y recibió su título de Master of Arts. Sus estudios de grado los realizó en la Universidad de San Andrés, allí se recibió de Licenciada en Comunicación, con especialización en Estudios Culturales. Se formó con maestros como Richard Schechner (USA), Julio Chávez, Cristina Banegas, Mónica Viñao, Alicia Zanca, Jorge Rod, Analía Couceyro, Alejandra Flores, Diego Lerman, Sebastián Kalhat y Marcela Bidegain (entre otros); en las escuelas de Agustín Alezzo y Alejandra Boero, en la Universidad de Westminster (Londres) y con compañías de renombre internacional como SITI Company e East Coast Artists (USA).
Ha participado de diversos proyectos como actriz y dramaturgista entre los que se destacan: "El jardín de los cerezos" de Antón Chéjov, dirigido por Alicia Zanca, "A Nocturnal Suite" de su autoría estrenada en el Festival de Edimburgo, Escocia y "La Casa de Bernarda Alba" dirigida por Sebastián Kalhat en el British Arts Centre de Buenos Aires. Forma parte de la compañía de danza “Jade” que dirige la bailarina y artista plástica Carol Chana, como intérprete de movimiento; e integra el elenco de “Son Sonetos” de William Shakespeare, dirigido por Jorge Rod y de “Los Veraneantes” de Máximo Gorki, con dirección de Daniel Di Cocco ambos a estrenarse en mayo de 2012. Se ha desempeñado como performer y actriz en contextos anglosajones, en video y cortos. Como cantante, ha participado en bandas de rock y fusión en Argentina.
A su vez, ha sido parte del grupo de investigación de Artes Escénicas del Centro Cultural de la Cooperación, y ha participado de numerosas conferencias y publicaciones. Ha sido Jurado en la X entrega de los Premios Teatro del Mundo.
Actualmente, está investigando la relación de Virginia Woolf con el teatro a través de diversos escritos de la autora. A su vez, está finalizando su edición de “Freshwater” junto a otros de textos de Virginia Woolf sobre el teatro de pronta publicación. También, se encuentra escribiendo la pieza que marcará su debut como dramaturga y en la que trabajará como actriz, a estrenarse en el mismo año en Buenos Aires.
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COMUNICADO DE PRENSA DEL TEATRO COLÓN DE BUENOS AIRES HORARIO DE LAS FUNCIONES DE LA FORZA DEL DESTINO DE G: VERDI
Comunicado de Prensa
A los abonados y público en general:
El Teatro Colón informa que las funciones de La Forza del Destino, de Giuseppe Verdi, correspondientes a los días 24 (GA), 26 (ANT), 28 (ANN) de abril y 2 y 4 de mayo (FE), darán comienzo a las 20:00 horas.
La modificación del tradicional horario de las 20:30 horas obedece a la duración de la obra.
Ante cualquier duda, rogamos comunicarse con Boletería al 4378-7109 de 10:00 a 19:00 horas, o escribir a info@teatrocolon.org.ar.
domingo, 4 de marzo de 2012
Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer por Ignacio Bosque 4 MAR 2012 EL PAIS DE MADRID

Fachada de la Real Academia Española de la Lengua
La Real Academia Española ha decidido llamar la atención a las guías de lenguaje no sexista publicadas en los últimos años por diversas instituciones
En este artículo, escrito por Ignacio Bosque y suscrito por 26 académicos de número, se sostiene que, si bien existen usos verbales sexistas, las recomendaciones de dichas guías difunden usos ajenos a las prácticas de los hablantes
También conculcan normas gramaticales, anulan distinciones necesarias y obvian la realidad de que no hay discriminación en la falta de correspondencia entre género y sexo
1. En los últimos años se han publicado en España numerosas guías de lenguaje no sexista. Han sido editadas por universidades, comunidades autónomas, sindicatos, ayuntamientos y otras instituciones. Las que identifico con siglas o abreviaturas en la relación que aparece al final constituyen tan solo una muestra de ese extenso catálogo. Antepondré un guion a la página citada: MUR-8, UPM-10, UGT-14, etc.
2. La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas. Constituye una importante excepción MAL, que contiene abundante bibliografía. Esta es la guía más completa de las nueve, y también la menos radical en sus propuestas. Cabe pensar que los responsables o los impulsores de las demás guías entienden que no corresponde a los lingüistas determinar si los usos verbales de los hispanohablantes son o no sexistas. Aunque se analizan en ellas no pocos aspectos del léxico, la morfología o la sintaxis, sus autores parecen entender que las decisiones sobre todas estas cuestiones deben tomarse sin la intervención de los profesionales del lenguaje, de forma que el criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación. Ha trascendido a la prensa recientemente el malestar de los profesores de Lengua Española de la Universidad de Murcia ante la guía de lenguaje no sexista que esta institución elaboró (MUR, en la lista final) sin contar con su participación o recabar siquiera su parecer.
Se ha señalado en varias ocasiones que los textos a los que me refiero contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación. En ciertos casos, las propuestas de las guías de lenguaje no sexista conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias.
No hay, desde luego, ilegalidad alguna en las recomendaciones sobre el uso del lenguaje que se introducen en esas guías, pero es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías de actuación social sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos, y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios.
3. Las nueve guías que menciono poseen numerosos puntos en común. También existen algunas diferencias entre ellas, relativas sobre todo al grado de detalle con el que explican los fenómenos gramaticales o léxicos. De las nueve guías que menciono, MAL es la única que acepta el uso no marcado (más comúnmente llamado genérico) del masculino, como en El trabajador debe exigir sus derechos (MAL-29) o en El alumno deberá asistir puntualmente a clase (MAL-32), donde admite que “el masculino es extensivo a las mujeres”. Esta guía se limita a censurar “el uso abusivo del masculino genérico” (MAL-47), mientras que las demás no aceptan su empleo y recomiendan evitarlo en todos los casos.
Entre los aspectos que comparten las guías de lenguaje no sexista destaca sobre todo una argumentación implícita que me parece demasiado obvia para ser inconsciente. Consiste en extraer una conclusión incorrecta de varias premisas verdaderas, y dar a entender a continuación que quien niegue la conclusión estará negando también las premisas.
La primera premisa verdadera es el hecho cierto de que existe la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad. Son alarmantes, en efecto, las cifras anuales de violencia doméstica, y se siguen registrando situaciones de acoso sexual no siempre atendidas debidamente por las autoridades competentes. Existen todavía diferencias salariales entre hombres y mujeres. Se atestiguan también diferencias en el trato personal en el trabajo, que a veces se extienden al grado de capacitación profesional exigible en la práctica, así como a las condiciones requeridas para acceder a puestos de responsabilidad. Además de en el mundo laboral, existe desigualdad entre hombres y mujeres en la distribución de las tareas domésticas. Es también real el sexismo en la publicidad, en la que la mujer es considerada a menudo un objeto sexual. Son igualmente verdaderas las actitudes paternalistas que algunos hombres muestran hacia las mujeres, sea dentro o fuera del trabajo, y son asimismo objetivos otros muchos signos sociales de desigualdad o de discriminación que las mujeres han denunciado repetidamente en los últimos años.
La segunda premisa, igualmente correcta, es la existencia de comportamientos verbales sexistas. El lenguaje puede usarse, en efecto, con múltiples propósitos. Puede emplearse para describir, ordenar, preguntar, ensalzar o insultar, entre otras muchas acciones, y, desde luego, también puede usarse para discriminar a personas o a grupos sociales. Este hecho ha sido destacado por los lingüistas en numerosas ocasiones, incluso aplicándolo al caso específico de las mujeres, como explicaré en este mismo texto.
La tercera premisa verdadera es el hecho de que numerosas instituciones autonómicas, nacionales e internacionales han abogado por el uso de un lenguaje no sexista. En casi todas las guías que menciono se alude, en efecto, a la abundante legislación que propugna abolirlo.
Algunas revistas científicas internacionales piden actualmente a los investigadores que no usen únicamente la inicial del nombre de pila en las citas bibliográficas de sus trabajos, ya que se ha constatado cierta tendencia a considerar, por defecto, que el autor de la obra citada en tales casos es un varón, en lugar de una mujer. Existen otras muchas medidas sociales surgidas en los últimos años, igualmente destinadas a evitar situaciones de discriminación hacia las mujeres.
La cuarta premisa, casi un corolario de las anteriores, es igualmente correcta. Es necesario extender la igualdad social de hombres y mujeres, y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible. Hago notar que las palabras visible, visibilidad, invisibilidad, visibilizar o visibilización están presentes en las nueve guías que he mencionado.
De estas premisas correctas, en cierta forma subsumidas en la última, se deduce una y otra vez en estas guías una conclusión injustificada que muchos hispanohablantes (lingüistas y no lingüistas, españoles y extranjeros, mujeres y hombres) consideramos insostenible. Consiste en suponer que el léxico, la morfología y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explícita sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizarían “la visibilidad de la mujer”. En este punto coinciden todas las guías, aun cuando se diferencian en el énfasis que ponen en la conclusión alcanzada. Si no se acepta el razonamiento, se estará impidiendo al lenguaje “que evolucione de acuerdo con la sociedad” (GRAN-1), de forma que mantendremos una serie de “hábitos que [lo] masculinizan […], lo que expulsa a las mujeres del universo simbólico” (CCOO-6). Caeremos, en suma, en el “pensamiento androcéntrico, ya que la utilización de esta forma de lenguaje nos hace interpretar lo masculino como lo universal” (UPM-10).
4. Como la primera premisa no afecta a cuestiones lingüísticas, no me detendré en ella. Apuntaré tan solo que, si bien no está en discusión que sigue existiendo en nuestra sociedad discriminación hacia la mujer, sí existe discrepancia entre las mujeres acerca de cuáles son exactamente las medidas que la evitarían. A manera de ilustración, indicaré tan solo que conozco mujeres (algunas, sumamente prestigiosas) que consideran ofensivo el establecimiento de cuotas que regulen su acceso a puestos de responsabilidad, sea en el número de ministras o de directoras generales que deben formar parte del Gobierno, el de catedráticas que deben enseñar en una determinada universidad, el de miembros femeninos de un comité o de un jurado o el de cirujanas de un hospital. No deseo entrar a valorar esta cuestión polémica ni, en general, la pertinencia de los llamados “criterios de paridad”. Si menciono estos ejemplos, relativos a la existencia de discrepancias entre las mujeres acerca de lo que es o no es socialmente discriminatorio, es porque en las guías que examino no se muestran discrepancias en relación a lo que es o no es verbalmente sexista (de nuevo, con la posible excepción de MAL). No solo no se percibe ninguna duda en sus redactores a la hora de discriminar los usos verbales sexistas de los no sexistas, sino que se confunde, no sé si ingenua o deliberadamente, el verdadero sexismo verbal, que he identificado en la segunda de mis cuatro premisas correctas, con la alarma infundada ante voces y construcciones sintácticas que mostrarían un uso supuestamente sexista del lenguaje.
Las muestras de tal confusión son abundantes. Hay, efectivamente, sexismo en el ejemplo Los directivos acudirán a la cena con sus mujeres (UGT-7), precisamente porque el masculino engloba en su designación a varones y mujeres, pero los autores de esa guía entienden que tan sexista es usar esta frase como emplear los trabajadores de la empresa (UGT-11) con la intención de aludir a trabajadores y trabajadoras. Tan sexista les parece el preguntar a una mujer si es señora o señorita (UGT-13) como escribir (UGT-10) Todos tenemos sentimientos, en lugar de Las personas tenemos sentimientos. En cuanto a MAL, considera, correctamente, que son sexistas frases como En el turismo accidentado viajaban dos noruegos con sus mujeres (MAL-72), pero recomienda a la vez escribir Los gerentes y las gerentas revisarán las solicitudes presentadas hasta la fecha (MAL-81), puesto que entiende que usar únicamente los gerentes podría ser discriminatorio con la mujer.
En general, el rechazo a toda expresión del masculino destinada a abarcar los dos sexos es marcadísimo en las guías. VAL considera sexista escribir los valencianos (VAL-15) y todos los ciudadanos (frente a toda la ciudadanía); UNED rechaza los becarios (UNED-6) y propone en su lugar las personas becarias; y AND considera discriminatorio escribir número de parados (AND-36), en lugar de número de personas sin trabajo.
En su ya antiguo libro ¿Es sexista la lengua española? (Barcelona, Paidós, 1994), Álvaro García Meseguer analizaba pormenorizadamente estas confusiones. Explicaba (pág. 58) por qué son claramente sexistas frases como Hasta los acontecimientos más importantes de nuestra vida, como elegir nuestra esposa o nuestra carrera, están determinados por influencias inconscientes, ya que introducen una marcada perspectiva androcéntrica en una afirmación general sobre los seres humanos. Justificaba asimismo por qué es sexista —acaso más llamativamente aún (pág. 60)— uno de los versos de la famosa canción Libertad sin ira, popularizada en España en los años de la Transición por el grupo Jarcha: Gente que solo busca su pan, su hembra, su fiesta en paz. Este autor añadió muchos más ejemplos de esta confusión en El español, una lengua no sexista (trabajo publicado en Internet), y otros lingüistas han insistido en ella. Explicaba García Meseguer que son sexistas, y por tanto discriminatorias, frases como Los ingleses prefieren el té al café, como prefieren las mujeres rubias a las morenas, pero también aclaraba que no lo es, en cambio, formar construcciones genéricas con artículos determinados o cuantificadores en masculino, como en Todos los que vivimos en una ciudad grande.
Aplicando el verbo visibilizar en el sentido que recibe en estas guías, es cierto que esta última frase “no visibiliza a la mujer”, pero también lo es que las mujeres no se sienten excluidas de ella. Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico)del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español, como lo está en el de otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo. Tiene, pues, pleno sentido preguntarse qué autoridad (profesional, científica, social, política, administrativa) poseen las personas que tan escrupulosamente dictaminan la presencia de sexismo en tales expresiones, y con ello en quienes las emplean, aplicando quizá el criterio que José A. Martínez ha llamado despotismo ético en su excelente libro El lenguaje de género y el género lingüístico (Universidad de Oviedo, 2008). No debe olvidarse que los juicios sobre nuestro lenguaje se extienden a nosotros mismos.
5. Algunos de los responsables de las guías que comparo responderían a la pregunta que acabo de formular afirmando que la autoridad que se les reclama no es académica, ya que procede de su sensibilidad ante la discriminación de la mujer en el mundo moderno. El argumento es insostenible, puesto que califica arbitrariamente de sexista al grupo —absolutamente mayoritario— de mujeres y hombres con una sensibilidad diferente. Si “el uso del masculino con valor genérico implica un trato lingüístico discriminatorio” (CCOO-24), ¿cómo han de reaccionar las mujeres que no perciben en él tal discriminación? En efecto, ¿qué se supone que ha de pensar de sí misma una mujer que no se sienta excluida de la expresión Se hará saber a todos los estudiantes que… por mucho que la Generalitat Valenciana (VAL-28) le diga que la están discriminando? Las guías que analizo son poco flexibles en este punto. Pareciera que se quiere dar a entender que la mujer que no perciba irregularidad alguna en el rótulo Colegio Oficial de Psicólogos de Castellón, y que (a diferencia de VAL-37) no considere conveniente cambiarlo por Colegio Oficial de Psicólogos y Psicólogas de Castellón, debería pedir cita para ser atendida por los miembros de dicha institución.
He tenido la oportunidad de revisar recientemente una selección de textos de Soledad Puértolas, Maruja Torres, Ángeles Caso, Carmen Posadas, Rosa Montero, Almudena Grandes, Soledad Gallego-Díaz, Ángeles Mastretta, Carmen Iglesias y Margarita Salas, y puedo asegurar que ninguna de estas mujeres sigue las directrices contra el supuesto sexismo verbal que se propugnan en las guías que estoy comentando. Como sería absurdo cargar de citas este artículo, voy a mencionar un solo ejemplo, que me parece ilustrativo.
Margarita Salas pronunció la conferencia inaugural del curso 2005-2006 en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Se titulaba Experiencias de una vida dedicada a la investigación científica. En este texto, accesible en Internet, Salas explica las dificultadas sociales que tuvo que vencer en sus primeros años de investigadora. Hace en él una encendida defensa de la igualdad profesional y laboral de hombres y mujeres, y en particular de la necesidad de que la mujer acceda a puestos de responsabilidad en el mundo de la universidad, la política, la empresa y la investigación con igualdad de deberes y derechos respecto de los hombres. Solo a los redactores de las guías que menciono les sorprenderá que se incluya a sí misma en la referencia del sustantivo masculino científicos (“Yo creo que los científicos tenemos la obligación de hacer una difusión de la ciencia asequible, pero rigurosa”); que no intente excluir a las mujeres cuando habla de “los 40 doctorandos que se han formado en mi laboratorio”; que no pretenda dejar fuera a las niñas cuando explica que “un aspecto muy importante para la participación de la mujer en el mundo profesional es que haya facilidades para el cuidado de los niños”, ni tampoco a sus amigas cuando, al final de su conferencia, agradece a sus amigos su apoyo y su amistad a lo largo de su vida.
Se me ocurre preguntar ahora a los responsables de las guías mencionadas qué quiere decir exactamente que este texto abunda en rasgos de sexismo lingüístico. La pregunta se podría aplicar igualmente a los textos de decenas, seguramente centenares, de escritoras, periodistas, científicas o artistas, entre otras muchas representantes de la cultura, el arte o la ciencia, firmemente comprometidas con la defensa de los derechos de la mujer, además, por supuesto, de a los innumerables textos de varones que compartan esos mismos principios e ideales, y que tampoco aplican las recomendaciones lingüísticas de las guías de lenguaje no sexista.
6. La RAE y la ASALE explican (Nueva gramática de la lengua española, Madrid, Espasa, 2009, § 2.2) que el desdoblamiento en la coordinación al que he hecho referencia puede tener sentido en ciertos contextos, como en No tiene hermanos ni hermanas y en otros ejemplos que allí se proporcionan. También se aclara que existen otros recursos lingüísticos que pueden deshacer fácilmente los casos de posible ambigüedad o de falta de precisión en la referencia a grupos de personas. Pero lo que en estas guías se entiende, de manera poco justificada, es que hay siempre discriminación en las expresiones nominales construidas en masculino con la intención de abarcar los dos sexos. Proponen, pues, que debe sustituirse Los afectados recibirán una indemnización (VAL-26) por Los afectados, hombres y mujeres, recibirán una indemnización, ya que las mujeres afectadas que lean la primera variante entenderán (o quizá tendrán que entender, quieran o no, en función del despotismo ético al que me he referido) que no corresponde a ellas el resarcimiento que se anuncia.
Nadie considera controvertida la propuesta de extender la formación de pares morfológicos a los nombres de profesiones y cargos (ingeniero-ingeniera, etc.), hoy universalmente aceptada. Aun así, no parecen admitir estas guías que una profesional de la judicatura pueda elegir entre ser jueza o ser juez, ni que una licenciada en Medicina pueda escoger entre ser llamada médica o médico, a pesar de que se ha constatado en múltiples casos que existen preferencias geográficas, además de personales, por una u otra denominación.
En la guía que patrocina la Junta de Andalucía se critica a la RAE (AND-40) porque en su edición de 1984 todavía aparecían sustantivos sin desdoblar en el Diccionario Académico. No negaré que las críticas retrospectivas tienen sentido como parte de la historia de las ideas sociales (entre ellas, las lingüísticas), pero tampoco que a algunos parece molestarles que la RAE actualice sus obras con el curso de los años, ya que esta modernización los va privando de argumentos para criticarla.
7. Los lectores curiosos e interesados que lean con atención las guías de lenguaje no sexista se formularán un gran número de preguntas lingüísticas, pero me temo que buscarán inútilmente las respuestas entre sus páginas (de nuevo, con la posible excepción de MAL). El lector de estas guías habrá aprendido, en efecto, que es sexista decir o escribir El que lo vea (MUR-4) en lugar de Quien lo vea; que también lo es la expresión Los futbolistas (AND-37) en lugar de Quienes juegan al fútbol; que no debe hablarse de los requisitos exigidos para acceder a plazas de Profesores no Asociados (UNED-5), sino de los requisitos exigidos para acceder a las plazas de Profesorado no Asociado; que un periodista no debe escribir Los españoles irán a las urnas el próximo domingo, sino La población española irá a las urnas el próximo domingo (VAL-24), y que en la redacción de los convenios colectivos deben evitarse expresiones como permiso para acudir a la consulta del médico (CCOO-52), puesto que este uso discrimina a las médicas.
Una vez que haya asimilado todas estas directrices, el lector se preguntará probablemente si es o no sexista usar el adjetivo juntos, masculino plural, en la oración Juan y María viven juntos. Como este adjetivo “no visibiliza el femenino”, en este caso el género del sustantivo María, es de suponer que esta frase es sexista. Tal vez el que la construyó debería haber dicho …viven en compañía para no ser discriminatorio con las mujeres. Pero, ¿qué hacer si el predicado fuera …están contentos, …están cansados o …viven solos? ¿Deberían tal vez usarse en estos contextos adjetivos que no hagan distinción en la concordancia de género, como alegres o felices, o locuciones que no la requieran, como en soledad? De nuevo, ninguna respuesta.
¿Será o no sexista el uso de la expresión el otro en la secuencia Juan y María se ayudan el uno al otro en lo que pueden? Como esta expresión tampoco visibiliza el femenino en la concordancia, cabe pensar que esta frase también es sexista. Si a un hombre o una mujer se le escapa la frase Ayer estuvimos comiendo en casa de mis padres, ¿estará siendo sexista? Seguramente sí, se dirá, puesto que el sustantivo padres designa aquí al padre y a la madre conjuntamente. Como se sabe, el español no posee un término particular para estos usos, a diferencia del inglés, el francés o el alemán, entre otras lenguas. Así pues, el sustantivo padres tampoco visibiliza a la mujer, a pesar de que la abarca en su designación. Pero, si hay que evitar estas expresiones, por sexistas, tampoco podremos usar los reyes, mis tíos o sus suegros para designar parejas (ni tus primos para referirse a grupos), ya que la anulación de la visibilidad de la mujer se extiende a todas ellas. ¿Debería entonces pedirse a la RAE que expulsara estas voces de su diccionario (padre: 9. pl. El padre y la madre, DRAE) y de su gramática (Nueva gramática, § 2.2l)?
Hace unas semanas pregunté a mis alumnas de sintaxis de la Universidad Complutense si aceptaban la oración Nadie estaba contenta. Ninguna contestó afirmativamente. Como antes, una opción es pensar que la RAE debería darla por buena, fomentar su uso y contribuir con ello a la visibilidad de la mujer en el lenguaje. Otra opción, que algunos consideramos preferible, sería entender que la irregularidad de esta frase no está en la sociedad, sino en la sintaxis. Nos parece natural, en efecto, ¿Quién estaba contenta? porque interpretamos un complemento partitivo tácito (¿Quién de ellas?), mientras que rechazamos Nadie estaba contenta porque este complemento se rechaza igualmente en ese caso (es decir, no decimos Nadie de ellas).
Aun cuando dejáramos de lado estas cuestiones sintácticas sutiles, seguiría siendo pertinente la simple pregunta de dónde fijar los límites ante el “problema de la visibilidad de la mujer en el lenguaje”. Si la mujer ha de sentirse discriminada al no verse visualizada en cada expresión lingüística relativa a ella, y al parecer falla su conciencia social si no reconoce tal discriminación, ¿cómo establecemos los límites entre lo que su conciencia debe demandarle y el sistema lingüístico que da forma a su propio pensamiento? Si no estamos dispuestos a aceptar que es la historia de la lengua la que fija en gran medida la conformación léxica y sintáctica del idioma, ¿cómo sabremos dónde han de detenerse las medidas de política lingüística que modifiquen su estructura para que triunfe la visibilidad?
Consideremos, a título de ejemplo, el caso de los animales. ¿Debemos entender tal vez que es correcto discriminar a las hembras en expresiones tan comunes como los perros, los gatos, los lobos o los jabalíes, o hemos de interpretar, por el contrario, que no es preciso que el género tenga aquí correspondencia con el sexo? Los que elijan esta última opción ¿habrían de argumentar tal vez que los animales no tienen dignidad, y que este es el factor que determina la visibilidad morfológica? De nuevo, ¿cuál es el límite?
A los que respondan que no conviene llevar las normas o las reglas gramaticales a sus extremos, habría que recordarles que las normas gramaticales no tienen extremos. Se formulan de cierta manera y se aplican en función de ciertos criterios léxicos, morfológicos o sintácticos que deben expresarse con claridad. Se dice en algunas guías (por ejemplo, en CCOO-24) que los críticos del desdoblamiento léxico (ciudadanos y ciudadanas, etc.) construyen deliberadamente ejemplos recargados con el solo propósito de ridiculizar, a menudo en periódicos o en blogs, a quienes proponen dicho recurso visibilizador. Pero los fragmentos de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela que oportunamente cita Ignacio M. Roca en el Boletín de la Real Academia Española (tomo 89, 2009, pág. 78), no constituyen ejemplos inventados por periodistas o escritores:
«Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional.»
«Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley.»
De hecho, tales desdoblamientos múltiples se proponen a menudo como ejemplos en estas mismas guías. La de la UNED considera que no debe decirse Los funcionarios interinos que hayan trabajado entre el 8 de julio y el 7 de enero […], sino (UNED-5) Los funcionarios y funcionarias interinos e interinas que hayan trabajado entre el 8 de julio y el 7 de enero […]. También propone (UNED-8) como modelo de redacción frases como […] foros y chats, para que el/la estudiante pueda comunicarse con el equipo docente, los/las tutores/as y los/las compañeros/as…, así como En estos centros las tutoras y los tutores actuarán como guías y asesores de las alumnas y los alumnos (UNED-10), con aparente discriminación de las asesoras. En MAL-70 se sugiere como pauta El/la avalado/a está obligado/a a comunicar a el/la avalista dicha circunstancia.
8. Un buen paso hacia la solución del “problema de la visibilidad” sería reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar. Mucho me temo, sin embargo, que las propuestas no estén hechas para ser adaptadas al lenguaje común. Unas veces se dice expresamente en las guías, pero otras queda tan solo sobrentendido: se supone que los cambios que se solicitan han de afectar únicamente al lenguaje oficial. Se aplicarían, pues, a los textos legales o administrativos (lengua escrita) y a los discursos públicos, las declaraciones, las ruedas de prensa y otras manifestaciones de la lengua oral. Dicho de una manera más clara: se ve como algo enteramente natural que la autoridad, el responsable o el gestor que desdobla usuarios y usuarias o ciudadanos y ciudadanas se olvide de su desdoblamiento cuando ya no esté delante de un micrófono o de una cámara. Una vez abandone la tribuna o el estudio de grabación, dirá que “va a cenar con unos amigos”, sin intención de excluir a las mujeres, o que “tiene que ir al colegio a recoger a sus hijos”, sin que hayamos de suponer que no tiene hijas. Hablará, en una palabra, como todo el mundo.
No me parecen insignificantes las implicaciones que conlleva la aceptación de este sorprendente cambio de registro. Precisamente ahora que se trabaja para que el lenguaje de los textos jurídicos se acerque en alguna medida al español común, las propuestas para “visibilizar a la mujer” en el idioma parecen encaminarse en el sentido opuesto. Se trata, al parecer, de lograr que el lenguaje oficial se diferencie aún más del real. A los tan denostados eufemismos de los políticos y los economistas, que enmascaran o edulcoran, como sabemos, tantos aspectos de la realidad, parece que ha de agregarse ahora un nuevo código artificial, ajeno al lenguaje común, constituido por nuevos circunloquios, restringidos —como antes— al mundo oficial. A la vez, se acepta paradójicamente su propia artificiosidad al reconocer implícitamente que no tienen aplicación en la lengua de todos los días.
Pero existen razones para la esperanza. Observo, por ejemplo, que la Junta de Andalucía no sigue tan estrictamente en su Boletín Oficial (BOJA) las normas antisexistas que proponen sus consejerías. Abro al azar el BOJA y leo: "Emplácese a cuantos aparecen como interesados en el expediente, a fin de que puedan personarse en legal forma como demandados en el plazo de nueve días ante el órgano jurisdiccional" (BOJA, 7 de enero de 2009, pág. 55). A estas tres infracciones en tan pocas líneas se suman otras muchas en otros números del BOJA, y aun en este que cito.
En el mismo sentido, el título del informe nº 247/2012 de la Federación Regional de Enseñanza de Comisiones Obreras de Madrid (Sector Universidad) contiene dos supuestas infracciones a las pautas que estipula este sindicato: Los defensores universitarios dan la razón a los trabajadores. En sus páginas aparecen asimismo varios usos del masculino en su uso no marcado, y no encuentro en ellas ni un solo grupo nominal desdoblado (ya no somos los únicos en defender […]; la atención a los estudiantes; el legítimo derecho de los empleados públicos, etc.). Lo mismo cabe decir de los documentos de la UGT (un ejemplo, entre otros muchos, es la Carta de derechos de los trabajadores en paro del 2-12-2010). No he sido capaz, por otra parte, de encontrar un solo documento de CCOO o de UGT en el que aparezca la expresión desdoblada empresarios y empresarias.
Es de suponer que los que redactaron todos estos textos, y otros análogos emitidos por las mismas instituciones que patrocinan las guías de lenguaje no sexista, probaron antes la versión alambicada de sus escritos, y —quizá después de algunas dudas—, optaron, con buen criterio, por sacrificar la visibilidad a la naturalidad y a la eficacia.
9. Nadie pone hoy en cuestión que la labor que llevan a cabo los profesores de Lengua en la Enseñanza Media constituye una parte esencial de la educación de nuestros jóvenes. Entre sus múltiples tareas está la de conseguir que adquieran cierta soltura en el uso del idioma, distingan matices léxicos y gramaticales, y sean capaces de hablar y escribir con corrección. El profesor de Lengua deberá decidir, como es lógico, qué normas explica en sus clases. Habrá de pensar si recomienda a sus alumnos que escriban l@s niñ@s (como se sugiere en AND-37), l@s actores/as normalmente involucrad@s (como se propone en UGT-33) y alumn@s o funcionari@s (como se recomienda en UPM-17), o deberá, por el contrario, pedir a sus alumnos que eviten estas expresiones, tal como recomienda la RAE, junto con todas las gramáticas normativas y los manuales de estilo de los medios de comunicación.
En la guía de Comisiones Obreras se explica (CCOO-65, nota 24) que la arroba es un signo “que no es reconocido en este uso no sexista por los dispositivos lectores que emplean las personas con discapacidad visual”. A pesar de ello, constituye “un recurso posible y efectivo cuando no se quiere marcar el género”. De hecho, parece sugerir que se emplee también en rótulos, y propone el ejemplo Acceso Delegad@s. Solo una de las nueve guías que cito recomienda evitar la arroba como signo lingüístico en todos los contextos. Aun así, no propone sustituir L@s niñ@s vendrán a clase con ropa cómoda (MAL-88) por el equivalente con los niños, sino con las niñas y niños o con los/as niños/as.
La elección del profesor de Lengua afecta, desde luego, a otros muchos aspectos. Deberá decidir si recomienda que sus alumnos escriban Los/las trabajadores/as, como hace la UGT (UGT-11) o si les enseña a evitar este uso. Cuando explique en clase los sustantivos colectivos y los abstractos ¿deberá tener en cuenta que no equivalen siempre a los plurales? La Universidad de Murcia (MUR-4) proporciona una lista de “términos que hacen referencia tanto a hombres como a mujeres”. En esta lista aparecen alumnado, profesorado y clientela, pero también adolescencia, licenciatura, coordinación, infancia, niñez, ingeniería, vejez y jefatura, términos que se proponen como sustitutos de los nombres de persona. La Universidad Politécnica (UPM-12) recomienda usar las tutorías en lugar de los tutores; la Generalitat Valenciana hace equivaler (VAL-23) el alcalde a la alcaldía, y la Universidad de Granada (GRAN-6) entiende que este tipo de sustituciones “facilitarán la escritura sin romper la estética del texto”. MAL es la única guía que actúa con cierta cautela: “Estos listados son orientativos y no deben interpretarse como soluciones válidas en todos los contextos” (MAL-52).
No es preciso, desde luego, ser lexicógrafo para intuir que la niñez no equivale a los niños, y, en general, que, si existen contextos en que alguno de estos sustantivos abstractos equivalga a un colectivo de persona, están sumamente restringidos. En ciertos casos, los nombres colectivos de persona (ninguno de los cuales “visibiliza a la mujer”) no designan en español dos grupos de individuos de distinto sexo. Así, el que dirige un colegio podría tal vez usar la expresión mi profesorado para aludir al conjunto de profesores y profesoras que trabajan en él, pero el que quiere referirse al conjunto de profesores y profesoras que ha tenido en su vida no podrá usar mi profesorado, pero sí mis profesores. En UPM-12 se hace notar que, como es sexista la presencia del artículo los en los interventores, habrá que sustituir esa expresión por quienes intervengan. Poco parece importar a los autores de la guía el que las dos fórmulas no sean necesariamente equivalentes.
En la mayor parte de las guías que cito se recomienda omitir, siempre que sea posible, los artículos masculinos para evitar el uso no marcado de este género. Para la Universidad de Granada (GRAN-7) es sexista la frase Los jóvenes y los ancianos están siempre de acuerdo, de forma que el sexismo desaparecería suprimiendo el artículo: Jóvenes y ancianos están siempre de acuerdo. La Universidad de Murcia recomienda (MUR-4) no usar expresiones como Va dirigido a los estudiantes de último curso, y aconseja emplear en su lugar Va dirigido a estudiantes de último curso. Pero, como es obvio., el profesor de Lengua Española debería aclarar en sus clases que la supresión del artículo da lugar unas veces a secuencias anómalas, y otras muchas a notables cambios de sentido. El que dice Conozco a los especialistas en esta cuestión está diciendo que los conoce a todos, mientras que, si dice Conozco a especialistas en esta cuestión, está diciendo que conoce a algunos (que podrían, como antes, ser hombres o mujeres). Las gramáticas del español suelen explicar estas diferencias con detalle.
¿Es todo esto demasiado sutil? ¿Se le está diciendo al profesor que en sus clases de Lengua debe prescindir de los matices y que ha de anular cuantas diferencias sintácticas o léxicas sean necesarias para que prevalezca la visibilidad? Me parece que el conflicto de competencias al que aludía al principio no es tanto un problema legal cuanto una cuestión de responsabilidad profesional. También es, por consiguiente, un problema de conciencia.
10. Llama la atención el que sean tantas las personas que creen que los significados de las palabras se deciden en asambleas de notables, y que se negocian y se promulgan como las leyes. Parecen pensar que el sistema lingüístico es una especie de código civil o de la circulación: cada norma tiene su fecha; cada ley se revisa, se negocia o se enmienda en determinada ocasión, sea la elección del indicativo o del subjuntivo, la posición del adjetivo, la concordancia de tiempos o la acepción cuarta de este verbo o aquel sustantivo.
Nadie niega que la lengua refleje, especialmente en su léxico, distinciones de naturaleza social, pero es muy discutible que la evolución de su estructura morfológica y sintáctica dependa de la decisión consciente de los hablantes o que se pueda controlar con normas de política lingüística. En ciertos fenómenos gramaticales puede encontrarse, desde luego, un sustrato social, pero lo más probable es que su reflejo sea ya opaco y que sus consecuencias en la conciencia lingüística de los hablantes sean nulas. Así, el hecho de que tothom (literalmente, ‘todo hombre’) signifique ‘todos, todo el mundo’ en catalán no parece molestar a las catalanas. El indefinido omne (de lat. hominem) se usaba en castellano medieval con el sentido de ‘uno, cualquiera’. Esta forma de crear indefinidos pervivió en alemán y en francés, entre otros idiomas. El indefinido alemán man (‘alguien, uno’) se pronuncia como el sustantivo Mann (‘hombre’), y no se diferenciaba de él en la lengua antigua. Cualquier alemán, hombre o mujer, reconoce que hay relación entre man y Mann cuando dice, por ejemplo, Das sagt man (‘Eso dicen’). Es algo mayor la diferencia de pronunciación entre el francés on (‘uno, alguien’) y homme (‘hombre’), pero su origen es también el sustantivo “hombre” (latín hominem). Esta forma de fosilización recibe entre los lingüistas el nombre de gramaticalización.
No queda claro cuál habría de ser, aplicando la lógica de la visibilidad, la reacción de las mujeres alemanas o francesas ante estos hechos, ni tampoco ante qué institución deberían presentar su protesta por tener que aceptar tamaña injusticia sintáctica. Como es obvio, si no se sienten discriminadas por estos fenómenos —como, en efecto, sucede— es porque comprenden que los significados de las palabras se modifican en su evolución, incluso aunque sus antiguos sentidos sean parcialmente reconocibles en la actualidad. Si no hay discriminación en estos usos es, simplemente, porque las etimologías no revelan el significado actual de las palabras, y también porque la historia de cada lengua no es la historia de las disposiciones normativas que sobre ella se hayan dictado, sino la historia de un organismo vivo, sujeto a una compleja combinación de factores, entre los que destacan los avatares de los cambios sociales y las restricciones formales fijadas por el sistema gramatical. Como es obvio, no existe institución ante la que haya que manifestarse para exigir que el sustantivo sol, el nombre del astro rey, deje de ser masculino en español, a la vez que luna es femenino, y demandar que las cosas sean exactamente al revés, como sucede en alemán.
11. Se explica en AND-60 que “esta guía, más que mostrar pautas gramaticales […], es un intento de iniciar pequeñas vías de reflexión en la ciudadanía”. Seguramente es así, aun cuando el hecho de que la Junta de Andalucía explicara en su momento que se multaría a los anunciantes que no respetaran en sus textos las directrices lingüísticas de esa institución la convierte quizá en algo más que “un intento de reflexión en la ciudadanía”. Las páginas precedentes constituyen también un intento de mover a la reflexión, pero en un sentido diferente. El propósito último de las guías de lenguaje no sexista no puede ser más loable: contribuir a la emancipación de la mujer y a que alcance su igualdad con el hombre en todos los ámbitos del mundo profesional y laboral. Intuyo que somos muchos —y muchas— los que pensamos que la verdadera lucha por la igualdad consiste en tratar de que esta se extienda por completo en las prácticas sociales y en la mentalidad de los ciudadanos. No creemos que tenga sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad, impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real, ahondar en las etimologías para descartar el uso actual de expresiones ya fosilizadas o pensar que las convenciones gramaticales nos impiden expresar en libertad nuestros pensamientos o interpretar los de los demás.
No deja de resultar inquietante que, desde dependencias oficiales de universidades, comunidades autónomas, sindicatos y ayuntamientos, se sugiera la conveniencia de extender —y es de suponer que de enseñar— un conjunto de variantes lingüísticas que anulan distinciones sintácticas y léxicas conocidas y que prescinden de los matices que encierran las palabras con la intención de que perviva la absoluta visibilidad de la distinción entre género y sexo. La enseñanza de la lengua a los jóvenes constituye una tarea de vital importancia. Consiste, en buena medida, en ayudarlos a descubrir sus sutilezas y comprender sus secretos. Se trata de lograr que aprendan a usar el idioma para expresarse con corrección y con rigor; de contribuir a que lo empleen para argumentar, desarrollar sus pensamientos, defender sus ideas, luchar por sus derechos y realizarse personal y profesionalmente. En plena igualdad, por supuesto.
AND
Guía sobre comunicación socioambiental con perspectiva de género. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, ISBN-978-84-96776-78-4, sin fecha.
CCOO
Guía para un uso del lenguaje no sexista en las relaciones laborales y en el ámbito sindical. Guía para delegadas y delegados. Secretaría confederal de la mujer de CCOO y Ministerio de Igualdad, Madrid, 2010.
GRAN
Guía de lenguaje no sexista. Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, Universidad de Granada, sin fecha.
MAL
Antonia M. Medina Guerra (coord.): Manual de lenguaje administrativo no sexista. Asociación de estudios históricos sobre la mujer de la Universidad de Málaga y Área de la mujer del Ayuntamiento de Málaga, 2002.
MUR
Guía de uso no sexista del lenguaje de la Universidad de Murcia. Unidad para la Igualdad entre mujeres y hombres, Universidad de Murcia, 2011.
UPM
Manual de lenguaje no sexista en la Universidad Politécnica de Madrid. Madrid, Unidad de Igualdad, Universidad Politécnica de Madrid, sin fecha.
UGT
Guía sindical del lenguaje no sexista. Madrid, Secretaría de Igualdad, Unión General de Trabajadores, 2008.
UNED
Guía de lenguaje no sexista. Oficina de Igualdad, UNED, sin fecha.
VAL
Igualdad, lenguaje y Administración: propuestas para un uso no sexista del lenguaje. Conselleria de Bienestar Social, Generalitat Valenciana, 2009.
* Este informe, redactado por Ignacio Bosque, ha sido suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012. A saber:
Académicos de número de la RAE
D. Pedro Álvarez de Miranda, D. Luis María Anson, D. José Manuel Blecua, D. Ignacio Bosque, D. Juan Luis Cebrián, D. Luis Mateo Díez, D. Antonio Fernández de Alba, D. Pedro García Barreno, D. Eduardo García de Enterría, D. Juan Gil, D. Pere Gimferrer, D. Luis Goytisolo, D. Salvador Gutiérrez Ordóñez, D.ª Carmen Iglesias, D. Emilio Lledó, D. José María Merino, D. Francisco Nieva, D. José Antonio Pascual, D. Arturo Pérez-Reverte, D. Álvaro Pombo, D.ª Soledad Puértolas, D. Francisco Rodríguez Adrados, D.ª Margarita Salas, D. Gregorio Salvador, D. José Manuel Sánchez Ron, D. Darío Villanueva.
Académicos correspondientes
D. Humberto López Morales (secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española)
D. Francisco Arellano (Academia Nicaragüense de la Lengua)
D.ª Norma Carricaburo (Academia Argentina de Letras)
D.ª Ana María Nafría (Academia Salvadoreña de la Lengua)
D. José Rodríguez (Academia Filipina de la Lengua Española)
D. Bernard Sesé (Francia)
D. Norio Shimizu (Japón).
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