ACADEMICUS



UN PUENTE ENTRE EL MUNDO ACADÉMICO Y UNIVERSITARIO Y LA SOCIEDAD.


sábado, 14 de agosto de 2010

INVITACION AL CLUB DE DERECHO


Esta es una invitación a los alumnos hombres a participar de las actividades de un club: La empanada jurídica. La reunión será el martes 17 de agosto en Montevideo 1550 a las 20. Los interesados no dejen de avisarme a mi correo electrónico adominguezbenavides@gmail.com. Este club tiene una historia que se inició cuando éramos estudiantes, ahora con profesores de la Universidad Austral lo hemos reflotado. Los alumnos no necestian organizar nada, solo concurrir. El profesor Fernando Toller de la Universidad Austral va a trabajar sobre un film el método del caso. Espero que mis alumnos se comuniquen conmigo para continuar formandonos en el derecho a través del cine y comiendo una empanada que a esa hora no viene nada mal.

viernes, 13 de agosto de 2010


OpiniónRodolfo Franco, maestro de maestros

Por Ernesto Schoo

lanacion.com | Espectáculos | S?do 7 de agosto de 2010

El malogrado, de Thomas Bernhard



El malogrado, de Thomas Bernhard
Tïtulo: El malogrado (1983)
Autor: Thomas Bernhard
Editorial: Alfaguara
Páginas: 168 p.
ISBN: 9788420470009


Una profunda reflexión sobre el genio y los que viven a su sombra, sobre el ser humano y sus limitaciones.


Hay libros que nos hacen pasar un buen rato, textos entretenidos y amables para leer tranquilamente, en la playa, y al finalizar, cerrarlos con una sonrisa en los labios y permanecer un rato en silencio, con el libro aún en las manos, saboreando el recuerdo de las páginas leídas. Sin duda, éste no es uno de ellos.

Sin embargo, cuando empecé a escribir reseñas, no hace demasiado tiempo, una de las pocas cosas que tenía clara era que, además de los libros que fuese leyendo, había unos pocos, cuatro o cinco como mucho, entre los que se encuentra “El malogrado”, que tenía que releer y comentar aquí. Lo difícil va a ser explicar el porqué de este empeño, ya que es probable que, a estas alturas, los pocos que hayan llegado hasta aquí ya hayan decidido que jamás se acercarán a un libro de Bernhard.

Bernhard es un autor difícil, muy exigente con el lector; sus obras requieren una disposición de ánimo especial y una gran atención. También se suele decir que es un autor de culto, un escritor para escritores, aunque no tengo nada claro si eso significa algo. Es distinto, denso, adictivo, profundo, no hace concesiones ni se detiene en términos medios. Es, si me permiten el tópico, literatura en estado puro.

Es probable que Bernhard fuese alérgico a lo superfluo. Su prosa está completamente desprovista de adornos; sólo lo esencial encuentra sitio en sus páginas. Eso no implica que su estilo sea sencillo. Apenas emplea puntos y aparte (de los cuatro párrafos que tiene el libro, los tres primeros están en la página inicial; el cuatro abarca el resto del texto). Sus frases interminables, laberínticas, llenas de oraciones subordinadas, machacan continuamente una misma idea; un paso hacia adelante, uno hacia atrás. Se repiten casi idénticas, cambiando tan sólo unas pocas palabras, una y otra vez. La reiteración de palabras y expresiones hasta la saturación pueden llegar a exasperar al lector, pero imprimen un ritmo hipnótico al texto, una densidad y un vigor difíciles de imaginar. La prosa de Bernhard es música; una música extraña, reiterativa, obsesiva, contagiosa, pero música.

“Pero la gente no comprendió lo que quería decir, lo mismo que siempre que digo algo no comprende, porque lo que digo no quiere decir que haya dicho lo que he dicho, decía, pensé. Digo una cosa, decía, pensé, y digo algo totalmente distinto, por eso he tenido que pasarme toda la vida con malentendidos, nada más que malentendidos, decía, pensé. Para decirlo más exactamente, nacemos sólo en medio de malentendidos y, mientras existimos, no salimos ya de esos malentendidos, ya podemos esforzarnos lo que queramos, no sirve de nada. Esta observación, sin embargo, la hace todo el mundo, decía, pensé, porque todo el mundo dice algo ininterrumpidamente y es malentendido, en ese único punto se entienden sin embargo todos, decía, pensé. Un malentendido nos pone en el mundo de los malentendidos, que debemos soportar como compuesto sólo de puros malentendidos y que volvemos a dejar con un solo y gran malentendido, porque la muerte es el mayor de los malentendidos, según él, pensé.”

Donde no encontraremos complicación es en la trama, ya que en realidad no es más que una excusa para encajar una digresión tras otra. El narrador viaja a una aldea suiza para acudir al entierro de su amigo Wertheimer, que se ha suicidado. Ambos estudiaron piano en el Mozarteum, en Salzburgo, junto a Glen Gould (un Glen Gould de ficción, aunque casi idéntico al real). Pese a ser pianistas notables ambos, la comparación con el genio de Gould arruina sus carreras: el día en que lo escuchan interpretar las Variaciones Goldberg mueren sus aspiraciones y, desde entonces, cada uno de una manera diferente, viven a la sombra del virtuosismo de Gould. ¿Qué sentido tiene continuar después de contemplar esto?

¿Y Gould? El virtuoso, el intérprete que maravilla al mundo, no corre mejor suerte: obsesionado con la idea de ser un mero vehículo entre Bach y el piano, su don le tortura tanto como a sus dos compañeros de estudios.

“Glenn, durante toda su vida, quiso ser el Steinway mismo, odiaba la idea de estar entre Bach y Steinway sólo como mediador musical, y de ser triturado un día entre Bach y Steinway, un día, según él, quedaré triturado entre Bach, por un lado, y Steinway, por otro, decía, pensé. Toda mi vida he tenido miedo de quedar triturado entre Bach y Steinway, y me cuesta el mayor esfuerzo sustraerme a ese temor, decía. Lo ideal sería que yo fuera el Steinway, que no necesitara a Glenn Gould, decía, que pudiera, al ser el Steinway, hacer a Glenn Gould totalmente superfluo. Pero todavía no ha conseguido ningún pianista hacerse a sí mismo superfluo, siendo Steinway, según Glenn. Despertar un día y ser Steinway y Glenn en uno, decía, pensé, Glenn Steinway, Steinway Glenn, sólo para Bach.”


El texto es, en realidad, un prolongado monólogo jalonado de disgresiones, una reflexión espontánea y desordenada acerca de la creación artística y su inutilidad, las limitaciones del ser humano, la frustración, el fracaso y, en última instancia, la locura y la muerte. Sin ninguna estructura que guíe al lector, continuamente se abren paso distintas voces (Wertheimer, Gould), que se superponen a la del narrador, intercalándose entre sus propias reflexiones. A pesar de todo ello, “El malogrado” es una de las obras más accesibles del autor, quizá por ser una de las últimas.

Aunque Bernhard utiliza la repetición de expresiones de un modo rítmico en todas sus obras, en “El malogrado” este recurso cobra una dimensión especial; en cierto sentido está haciendo con la escritura lo mismo que hizo Bach con la música en las Variaciones Goldberg: toma un tema sencillo y lo repite una y otra vez cambiando algo en cada ocasión.

Bernhard fue un crítico implacable de la sociedad en la que le tocó vivir. Vehemente en todas sus opiniones, no podía soportar la estupidez, la ignorancia, la maldad que percibía a su alrededor, en todas partes. Todo eso se filtra en sus libros, en sus personajes. No hay nada de admirable en ellos, y tampoco se puede decir que sean unos perdedores; sencillamente se trata de seres tan limitados por sus miedos y sus obsesiones que su única alternativa es el desastre.

Pero no se llamen a engaño, Bernhard no es un escritor deprimente. Por el contrario, tiene un gran sentido del humor que muchos, que se toman su obra con demasiada literalidad, no han sabido ver. En palabras de Javier Marías, “lo que hay en él sobre todo es la desolación de la farsa, o si se prefiere, la farsa de la desolación.”

No, desde luego no es un libro para pasar un rato distraído. Es para esos días en que nos apetece esforzarnos para obtener algo a cambio; para abrir puertas que solemos mantener cerradas. Es un libro que nos obligará a plantearnos muchas preguntas, cuestiones que quizá no podamos contestar, pero que es sano hacerse a uno mismo de vez en cuando. Como ya dije, es difícil transmitir lo que representa leer a Bernhard, y tengo la sensación de que, después de leer esta reseña, muchos ni siquiera lo intentarán. Para aquellos que, a pesar de mi falta de pericia, decidan hacerlo, este es un buen libro para comenzar.

miércoles, 11 de agosto de 2010

MIERCOLES 11 de Agosto a las 20:30 en el Teatro Colón de Buenos Aires ZHU XIAO-MEI INTERPRETARÁ DE J. S. BACH Variaciones Goldberg BWV 988

Miércoles 11 de Agosto a las 20:30 hs.

J. S. BACH
Variaciones Goldberg BWV 988

Solista:

ZHU Xiao-Mei *, piano (París)

* Artista Exclusiva

Con el Patrocinio de la EMBAJADA DE FRANCIA

DESDE EL VIERNES 13 de Agosto FAUSTO, UN SUEÑO IMPOSIBLE VERSIÓN LIBRE DE EDWARD NUTKIEWICZ


Elenco, por orden de aparición

Fausto: Edward Nutkiewicz

Mefistófeles: Daniela Catz
Margarita: Maia Francia



Dirección general y Puesta en escena

Mónica Maffía



Argumento (de la adaptación) de Fausto
Fausto, hombre de ciencia desengañado y cansado de la vida, va a suicidarse, agobiado por su vejez. Invoca a Mefistófeles, extraño científico humorista y elegante, que le ofrece con su particular ciencia la gloria, la juventud, los placeres y el poder a cambio de que Fausto se compromete a entregarle su alma. Es aceptada la proposición, y mediante una operación transforma a Fausto en un apuesto joven.

Fausto conoce a Margarita, frágil y pura, se enamora y la seduce; ella se ruboriza y no lo acepta, le cuenta su difícil historia, su enajenación y miedos pero cede y se entrega a Fausto, jurándose amor eterno. Fausto seduce y abandona a Margarita. Mefistófeles envuelve y seduce a Fausto, mostrándole y ofreciéndole una vida de placeres, de poder, de triunfos donde Margarita no tiene lugar.

Margarita ha perdido el juicio, le dice a Fausto que ha dado muerte a su hijo. Mefistófeles se refiere a ella como un ser débil a quien protegió cuando estuvo en prisión, condenada a morir por este hecho. Fausto enamorado de Margarita quiere irse con ella, sin embargo ella desvaría y temerosa del poder de Mefistófeles huye. Finalmente Fausto rompe su pacto con Mefistófeles y se va con Margarita quien delirando y en estado de locura acompaña a Fausto en su final. Mefistófeles abrumado, se queda solo sin su creación y rumiando su derrota.



Escenografía y vestuario: Alberto Bellatti
Diseño de luces: Marco Pastorino
Diseño de sonido: Mónica Maffía

Fotorgrafía: Gianni Mesticheli

Producción ejecutiva: Alejandra Bonetto (equipo El Bardo)

Asistente de dirección y producción: Daniela Flores



Funciones: viernes y sábados a las 21.00 hs

Localidades: $40.- Jubilados y estudiantes: $30.-

info@elbardoteatro.com.ar

Teatro El Bardo – Cochabamba 743 – 4300-9889




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martes, 10 de agosto de 2010

VUELVE LA GRAN OPERA DE MASSENET, EN UNA PRODUCCION DE LA LYRIC OPERA DE CHICAGO Y UN ELENCO DE NIVEL INTERNACIONAL



Manon, la ópera en cinco actos de Jules Massenet, con libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille, basada en la romántica novela del Abate Prévost, vuelve al escenario del Teatro Colón en una producción de la Lyric Opera de Chicago y un elenco internacional de primer orden.
La dirección musical estará a cargo de Philippe Auguin y la dirección de escena corresponde a David McVicar, el diseño de escenografía y vestuario a Tanya McCallin, el diseño de iluminación a Paule Constable y la coreografía a Michael Keegan-Dolan. Se encuentran trabajando en el Teatro los repositores Loren Meeker (escena), Kevin Sleep (iluminación),y Colm Seery (coreografía). Los aspectos musicales y corales, como es habitual, estarán a cargo de la Orquesta y el Coro Estables del Teatro Colón.
El elenco estará encabezado por Anne Sophie Duprels / Paula Almerares (Manon), John Osborn /Juan Carlos Valls (Des Grieux), Víctor Torres / Luciano Garay (Lescaut) y Carlos Esquivel (Conde).
Manon se estrenó en París, en la Opéra Comique, el 19 de enero de 1884; en Buenos Aires se la conoció un año después en el teatro Politeama Argentino. En el Teatro Colón se la presentó en la temporada 1910 con Rosina Storchio y Giuseppe Anselmi en los protagónicos. Funciones que pasaron a la historia porque en la prevista para el 26 de junio de ese año, a poco de comenzar el segundo acto, explotó en la sala una bomba puesta por sectores anarquistas. El título fue favorito del público durante la primera mitad del siglo XX. La última representación en el Colón fue en la temporada 2003, dirigida por Reinaldo Censabella, con Paula Almerares y Eduardo Ayas en los roles principales.

La acción de la ópera sucede en Francia, en 1721. El Caballero Des Grieux se enamora de Manon, quién se ha detenido junto con su primo Lescaut en una posada de Amiens en su camino al convento. Los jóvenes amantes huyen a Paris. De Bretigny, amigo de Lescaut, persuade a Manon para que se marche con él. Des Grieux, desesperado, decide hacerse sacerdote, a pesar de las súplicas de su padre el Conde Des Grieux. Llega Manon y convence a Des Grieux para que parta con ella. En una casa de juegos Des Grieux es acusado de trampa y Manon a su vez es arrestada como prostituta y condenada. Des Grieux soborna a un funcionario y logra así hablar con Manon; intenta persuadirla para que escapen juntos pero Manon está demasiado débil para acompañarlo y muere en sus brazos

Habrá funciones los días martes 10 de agosto, viernes 13 de agosto, sábado 14 de agosto a las 20.30, domingo 15 a las 17 y martes 17 de agosto a las 20.30.
Las entradas se encuentran a la venta en la Boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171, de lunes a sábado de 9 a 20 y los domingos de 10 a 17 o en la página web, www.teatrocolon.org.ar

Ficha Técnica

Manon
Opera en cinco actos y seis cuadros (1884)
Música de Jules Massenet (1842-1912)
Libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille
Basado en La historia del caballero Des Grieux y Manon Lescaut del Abate Antoine Prévost

Producción original de la Lyric Opera de Chicago


Director musical
Philippe Auguin

Director de escena
David McVicar

Director repositor
Loren Meeker

Diseño de escenografía y vestuario
Tanya McCallin

Diseño de iluminación
Paule Constable

Iluminador Repositor
Kevin Sleep

Coreografía
Michael Keegan-Dolan

Coreógrafo Repositor
Colm Seery

Maestro preparador del Coro Estable
Marcelo Ayub


Orquesta Estable del Teatro Colón
Coro Estable del Teatro Colón



Reparto

Manon Anne Sophie Duprels (10, 13, 15, 17)
Paula Almerares (14)

Des Grieux John Osborn (10, 13, 15 y 17)
Juan Carlos Valls (14)

Lescaut Víctor Torres (10, 13, 15 y 17)
Luciano Garay (14)

Conde Carlos Esquivel

Guillot Osvaldo Peroni (10, 13, 15 y 17)
Gabriel Centeno (14)

Bretigny Gustavo Gibert (10, 13, 15 y 17)
Alejandro Meerapfel (14)

Pousette Ana Laura Menéndez

Javotte Daniela Tabernig

Rosette Gabriela Cipriani Zec

Hostelero Fernando Grassi

Guardia 1 y Sargento Leandro Sosa (10,13,14)
Mauricio Thibaud (15,17)


Guardia 2 y Arquero Alejandro Di Nardo

Funciones

Martes 10 de agosto a las 20.30 (Gran Abono)
Viernes 13 de agosto a las 20.30 (Abono Nocturno Tradicional)
Sábado 14 de agosto a las 20.30 (Función Extraordinaria)


Domingo 15 de agosto a las 17 (Abono Vespertino)
Martes 17 de agosto a las 20.30 (Abono Nocturno Nuevo)

lunes, 9 de agosto de 2010


Los consejos de un gran autor sobre el arte de narrarCarta a un joven escritor

Arturo Pérez-Reverte

lanacion.com | Opinión | Lunes 9 de agosto de 2010